Archivos para las entradas con etiqueta: política

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01. la ‘estructura lógica’ de la contradicción de la izquierda es que, mientras no tenga la fuerza suficiente para cambiarlo de raíz, construye alternativas al sistema dentro del marco del sistema.

02. la ‘estructura lógica’ de la contradicción de la derecha es que, para garantizar la permanencia del sistema, necesita construir gobernabilidad a través de concesiones a las mayorías.

03. cada polo, izquierda o derecha, intenta profundizar la contradicción del otro, en función de generar mejores condiciones para avanzar con su propio proyecto.

04. las divisiones binarias del tipo blanco/negro son simplificaciones de la verdadera lógica del antagonismo, que es el enfrentamiento entre polos que a la vez son contradictorios en sí mismos.

05. la noción de hegemonía muestra, justamente, que no se construyen mayorías *eliminando* por completo al otro término de la polaridad, sino logrando *subsumir* la mayor cantidad de elementos del polo antagónico bajo la propia estrategia, profundizando la contradicción ajena al punto de desarticular su capacidad de contraataque y convirtiendo la propia contradicción en *tensión productiva*, en motor de la expansión del proceso de transformación social.

“desde hace diez o quince años, lo que se manifiesta es la inmensa y proliferante criticabilidad de las cosas, las instituciones, las prácticas, los discursos; una especie de desmenuzamiento general de los suelos, incluso y sobre todo de los más conocidos, sólidos y próximos a nosotros, a nuestro cuerpo, a nuestros gestos de todos los días. Pero, al mismo tiempo que ese desmenuzamiento y esa sorprendente eficacia de las críticas discontinuas y particulares, locales, se descubre en los hechos, por eso mismo, algo que acaso no se había previsto en un principio: lo que podríamos llamar efecto inhibidor propio de las teorías totalitarias, y me refiero, en todo caso, a las teorías envolventes y globales. No digo que esas teorías envolventes y globales no hayan proporcionado y no proporcionen todavía, de una manera bastante constante, instrumentos localmente utilizables: el marxismo y el psicoanálisis están precisamente ahí para demostrarlo. Pero creo que sólo proporcionaron esos instrumentos localmente utilizables con la condición, justamente, de que la unidad teórica del discurso quedara como suspendida o, en todo caso recortada, tironeada, hecha añicos, invertida, desplazada, caricaturizada, representada, teatralizada, etcétera. Sea como fuere, cualquier recuperación en los términos mismos de la totalidad provocó, de hecho, un efecto de frenado. Entonces, primer punto, si ustedes quieren, primer carácter de lo que pasó desde hace quince años: carácter local de la crítica; lo cual no quiere decir, me parece, empirismo obtuso, ingenuo o necio, y tampoco eclecticismo blando, oportunismo, permeabilidad a cualquier empresa teórica, ni ascetismo un poco voluntario, reducido a la mayor magrura teórica posible. Creo que ese carácter esencialmente local de la crítica indica, en realidad, algo que es una especie de producción teórica autónoma, no centralizada, vale decir, que no necesita, para establecer su validez, el visado de un régimen común.”

michel foucault
“(…) hay que defender la sociedad (…)”
curso en el collège de france
clase del 7 de enero de 1976

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En la primera temporada de la serie norteamericana Mad Men, situada inicialmente en los años 50, Betty Hofstadt, la esposa de Don Draper, atraviesa un largo período de malestar y angustia ante las diferencias que encuentra entre la vida matrimonial y familiar previamente imaginada y la experiencia real. Finalmente comienza a sentir cierto entumecimiento en sus manos. El síntoma entra en escena. Los médicos califican a esta afección como “psicosomática”. Betty es derivada a un psiquiatra, quien le propone iniciar un análisis.

Luego de las entrevistas preliminares, Betty comienza recostarse en el diván. Asocia libremente. Al inicio encuentra en esa experiencia un inusual espacio de libertad para su decir. Y concurre a sus sesiones con regularidad.

Con la misma regularidad, luego de cada sesión, su analista se comunica telefónicamente con su esposo para transmitirle las palabras de su paciente, en una clara violación de toda premisa de confidencialidad.

Betty no tarda en descubrir la maniobra. Y, finalmente, termina separándose de su marido y dejando de asistir a las sesiones.

La secuencia pone en escena el modo en el que un supuesto practicante del psicoanálisis puede estar atravesado por el machismo propio de su época, al punto de que ese atravesamiento lo lleve a minar las disposiciones éticas de la actividad de la que se presenta como practicante.

La serie, en general, invita a comparar aquella época con la nuestra. En sus diferencias. Pero también en sus continuidades.

 

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Llamar a derrocar el orden existente
parece espantoso.
Pero lo existente no es ningún orden.

Recurrir a la fuerza
parece malo.
Pero dado que la fuerza se pone en práctica
de modo rutinario, ello no es nada del otro mundo.

El comunismo no es lo extremo
que sólo puede realizarse en una pequeña porción
sino que antes de que esté realizado del todo
no hay ninguna situación soportable
ni siquiera para los insensibles.

El comunismo es en realidad la exigencia mínima
lo más inmediato, moderado, razonable.
Quien se opone a él no es un pensador discrepante
sino un irreflexivo o quizá alguien
que sólo piensa en sí mismo
un enemigo del género humano
espantoso
malo
insensible
alguien que quiere lo extremo,
eso que si se realiza incluso en una mínima porción
arruinará a la humanidad entera.

[Bertolt Brecht]

althusser

althusser >> qué es la práctica

Conviene empezar por una pregunta. Y la pregunta es “¿Dónde?”. ¿Dónde organizan las bandas sus recitales? ¿Dónde presentan sus libros los escritores? ¿Dónde proyectan los cineastas sus películas? ¿Dónde exponen fotógrafos y artistas plásticos sus obras? ¿Dónde se producen los cruces y las conversaciones imprevistas que germinan luego en nuevos proyectos?

 

El pensamiento sobre la producción cultural muchas veces subraya los agentes y las obras, el quién y el qué. Pero el entorno, el espacio, el dónde es una dimensión igualmente esencial en la constitución de la cultura como experiencia.

 

Así es como, por itinerarios diversos, se fueron constituyendo y diseminando espacios culturales en la ciudad, buscando que la cultura –no sólo como contenido sino también como lógica de producción y de organización- tuviese lugar. Buscando, en principio, una independencia respecto de los lugares que las lógicas estatales y mercantiles producen. Independencia que significa exactamente lo que el término indica: no carencia de relación (con el Estado y el mercado) sino ausencia de dependencia.

 

Sobre esa independencia fue posible un proceso de autogestión. Los espacios culturales, cada uno por su lado, comenzaron a generar sus actividades, sus estrategias de viabilidad, sus condiciones de reproducción, sus espacialidades y temporalidades específicas.

 

Pero el límite de esos procesos singulares y dispersos apareció bajo la forma de una figura común que podríamos denominar guerra municipal contra la cultura independiente: un Estado que sólo podía leer a la cultura bajo una lógica de dependencia: o cultura estatal, es decir, dependiente de la racionalidad del Estado; o cultura mercantil, es decir, dependiente de la maximización de la ganancia. Es así como el Estado municipal enfocó el abordaje de los espacios culturales independientes: como una entidad que sólo reconoce, como principio organizativo extraestatal, al mercado. Y, por lo tanto, en lugar de fortalecer, promover, estimular el desarrollo de los espacios culturales, el Estado planteó predominantemente a la regulación como forma de vínculo. Y con el plus de ejercerla bajo una rigidez tal que los espacios culturales comenzaron a sentir la asfixia, la obstaculización permanente de sus experiencias.

 

La constitución de Espacios Culturales Unidos de Rosario (ECUR), que agrupa -entre otros espacios- a Pichangú, Distrito Siete, El Espiral, Bonn Scott, La Chamuyera, Bienvenida Casandra, El Olimpo, La Trunca y La Peruta, puede pensarse entonces como un movimiento de la independencia a la autonomía, condicionado por una amenaza municipal a las mismas condiciones de existencia de este tipo de lógicas culturales. Para poder continuar independientes, resultó necesario unirse en función de un horizonte de autonomía, de construcción propositiva y dialógica de una normativa que los contemple.

 

¿Es posible que, más allá de la ciudad mercantil y de la ciudad estatal adquiera consistencia una ciudad cultural, donde el cálculo de rentabilidad económica o electoral no sean los criterios determinantes para el desarrollo de las experiencias culturales?

 

En su tránsito hacia la autonomía, los espacios culturales devienen también lugares políticos: focos desde los cuales emergen propuestas acerca de cómo vivir juntos. Y la figura que sintetiza esa construcción propositiva es la del club social y cultural. La inclusión de dicha figura en una norma permitiría que ésta fuese mucho más allá de una mera “Ordenanza de Espectáculos”, inscribiendo en la racionalidad estatal el reconocimiento de una esfera cultural autónoma: con su especificidad, sus condiciones, sus lógicas de funcionamiento y sus acuerdos de coexistencia con el resto de las formas de vida urbanas.

 

Y quizá esta difícil batalla no sea la única que el ECUR quiera y pueda emprender con éxito. El proceso de coordinación autónoma de los espacios culturales podría asumir también un modo de vinculación con el mercado que ponga en juego la potencia de la cooperación permitiendo, por ejemplo, lidiar con proveedores de forma conjunta, logrando de este modo una mayor capacidad de negociación que amplíe la brecha necesaria para que sea la misma lógica de la cultura la que organice la dinámica de los espacios culturales.

 

Franco Ingrassia

Rosario, Noviembre de 2014

[publicado originalmente en Anuario 2014. Registro de Acciones Artísticas.
Yo Soy Gilda Editora. Rosario. 2015]

 

Para seguir leyendo, pensando y participando:

 

>> Espacios Culturales: La politización de la cultura y la batalla por la noche (Santiago Fraga y Mariano Milone)

 

>> Rosario y la cultura que queremos (Celeste García)

 

>> Espacios Culturales Unidos de Rosario (página en Facebook)

 

“Para que los elementos ‘mutantes’, subversivos, que introducen la perturbación, para que los espacios de autonomía y autodeterminación local frente al régimen del valor mercantil puedan alcanzar su objetivo, han de llevar como inclinación fundante de su ser, como necesidad de su devenir, precisamente la totalidad, el impulso a la reconfiguración del orden del sistema termodinámico, de la naturaleza general y total del poder social, desde el mismo momento en que empiezan su andar local y aislado. Sólo esas perturbaciones dentro de la infinidad que pueden darse y sólo unas cuantas de la infinidad de las primeras que han de persistir, tienen la posibilidad (sí, sólo la posibilidad, ni siquiera la inevitabilidad) de ser más que un testimonio local, y de provocar una disfunción irreversible que cambie la naturaleza del orden social general del poder. Sólo las perturbaciones que llevan como destino irrenunciable la organización total y general de la vida son capaces de verse a sí mismas en las demás perturbaciones y, por tanto, de intercomunicarse con el resto de las experiencias autodeterminativas locales como necesidad apremiante, como obligación para existir”

Álvaro García Linera
Forma Valor y Forma Comunidad
Comuna/Muela del Diablo Editores/CLACSO
2009

Ciudad Futura, organización política de Rosario fundada por los movimientos sociales Giros y 26 de Junio, se concibe a sí misma como un Partido de Movimiento, que interviene en el plano electoral (obteniendo en las elecciones de 2015 casi 90.000 votos y 3 concejales) pero tiene su centralidad en los proyectos prefigurativos, esto es, en experiencias concretas que, a través de la autoorganización, transforman zonas de la ciudad. La prefiguración es el modo de ir construyendo, aquí y ahora, la Ciudad Futura que soñamos para el mañana.

 

aquí algunos enlaces para conocer más sobre estos proyectos:

 

>> ETICA

En Nuevo Alberdi diseñamos un nuevo modelo educativo para que pibes y adultos puedan terminar la secundaria y construir así un futuro distinto al impuesto, apostando a una educación crítica y de calidad. ETICA es el nombre de la primera materialización de esa nueva institucionalidad. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/escuela.etica/?fref=ts

 

>> Bachillerato Popular Tablada

Escuela secundaria de gestión social fundada por el Movimiento 26 de Junio en el Barrio de Tablada.

fb: https://www.facebook.com/bachi.tablada/?fref=ts

 

>> Tambo La Resistencia

En 2010 salvamos el último tambo de Rosario, el Tambo La Resistencia. Potenciamos su producción de materia prima y montamos una fábrica de quesos y dulce de leche para agregar valor en origen. La Resistencia es el nombre que le pusimos a nuestra primera unidad productiva es a su vez la demostración concreta de que las ciudades pueden producir alimentos para sus habitantes. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/TamboLaResistencia/?fref=ts

 

>> Misión Anti Inflación

Para afrontar la suba desmedida de precios creamos la Misión Anti inflación, un sistema de consumo colaborativo de relación directa entre productor y consumidor, del que participan más de 600 hogares, que permite ahorrar hasta un 40 por ciento en nuestras compras. Misión Anti Inflación es el nombre que le pusimos a este proyecto que muestra día a día que en la unión está la fuerza, y en la organización el método para empezar a resolver problemas tan estructurales como el de la suba abusiva de precios. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/misionantiinflacion/?fref=ts
web: http://www.misionantiinflacion.com.ar/

 

>> Distrito Siete

Distrito Sie7e es el proyecto cultural del Movimiento Giros y el Partido para la Ciudad Futura uniéndose con la sala cultural Mano a Mano.”

fb: https://www.facebook.com/distritosie7e/?fref=ts

 

>> Ciudad Futura

Esto no es un partido político más. Esto es un proyecto colectivo. Son 10 años de construir hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb:
https://www.facebook.com/juanmonteverdeconcejal/?fref=ts
https://www.facebook.com/frenteciudadfutura/?fref=ts
https://www.facebook.com/movimientogiros/?fref=ts
https://www.facebook.com/m26junio/?fref=ts

web:
la historia de Ciudad Futura http://www.callesganadas.com.ar/

el presente de Ciudad Futura http://ciudadfutura.com.ar/

karl marx
“Así como a los poseedores de mercancías el valor de uso de las mismas sólo les interesa en cuanto depositario de su valor de cambio, a los capitalistas sólo les interesa el proceso laboral en cuanto vehículo y medio del proceso de valorización. Dentro incluso del proceso de producción — en la medida en que es un proceso de valorización — los medios de producción continúan siendo un simple valor monetario, sin que importe cuál es la forma material particular, el particular valor de uso en que este valor de cambio se representa; exactamente al igual que dentro de ese proceso el trabajo mismo cuenta no como actividad productiva que tiene un carácter útil determinado, sino como sustancia creadora de valor, como trabajo social en general que se objetiva y en el cual únicamente interesa un elemento: su cantidad. Para el capital, pues, cada rama particular de la producción no es más que una esfera particular donde se invierte dinero para convertirlo en más dinero, para conservar y aumentar el valor existente o para apropiarse de plustrabajo. En cada esfera particular de la producción es diferente el proceso de trabajo, y también lo son, por tanto, los factores de ese proceso. Con husos, algodón e hilanderos no se hacen botas. Pero la inversión de capital en esta o aquella rama de la producción; las cantidades en que el capital total de la sociedad se distribuye entre las diferentes esferas de la producción, y por último la proporción en que emigra de una esfera a otra, todo ello está determinado por la proporción variable en que la sociedad necesita los productos de esas ramas particulares de la producción, esto es, de los valores de uso de las mercancías creadas por aquéllas; aun cuando, en efecto, únicamente se paga el valor de cambio de una mercancía, se la compra exclusivamente por su valor de uso. (Como el producto inmediato del proceso de producción es mercancía, el capitalista sólo puede realizar el capital que al término del proceso exista bajo la forma de mercancía, y por tanto sólo puede realizar la plusvalía contenida [en] el mismo, en la medida en que encuentre compradores para sus mercancías). El capital empero, en sí y para sí es indiferente respecto a la particularidad de cada esfera de producción, y sólo la mayor o menor dificultad en la venta de las mercancías de esta o aquella rama productiva determinará dónde se invierte aquél, cómo se invierte y en qué medida pasará de una esfera a otra de la producción o se modificará su distribución entre las diversas ramas productivas. En la realidad esta fluidez del capital tropieza con fricciones, que no es del caso examinar aquí en detalle. Pero corno veremos más adelante, por un lado se procura los medios para superar esas fricciones, en cuanto derivan únicamente de la naturaleza inherente a la relación de producción; por otra parte, con el desarrollo del modo de producción que le es característico, el capital echa a un lado todos los impedimentos legales y extraeconómicos que dificultan su libertad de movimientos entre las diversas esferas de la producción. Ante todo, abate todas las barreras legales o tradicionales que le impiden adquirir a su arbitrio tal o cual tipo de capacidad de trabajo, o apropiarse a voluntad de este o aquel género de trabajo. Por lo demás, aunque la capacidad de trabajo posee una forma peculiar en cada esfera particular de producción — como capacidad para hilar, hacer calzado, forjar, etc. — y por consiguiente para cada esfera particular de la producción se requiere una capacidad de trabajo que se ha desarrollado unilateralmente, una capacidad de trabajo especial, esa misma fluidez del capital implica su indiferencia con respecto al carácter particular del proceso laboral del que se apropia, la misma fluidez o versatilidad en el trabajo, y en consecuencia en la aptitud que tiene el obrero de emplear su capacidad de trabajo. Veremos que el mismo modo de producción capitalista crea esos obstáculos económicos que se oponen a su propia tendencia, pero que quita de en medio todas las trabas legales y extraeconómicas que se alzan contra esa versatilidad. Así como al capital, en cuanto valor que se valoriza a sí mismo, le es indiferente la forma material particular que reviste en el proceso laboral — trátese de una máquina de vapor, un montón de estiércol o seda — , al obrero le es igualmente indiferente el contenido particular de su trabajo. Su trabajo pertenece al capital, no es más que el valor de uso de la mercancía que el obrero ha vendido, y la ha vendido únicamente para apropiarse de dinero y, mediante éste, de medios de subsistencia. El cambio en el género de trabajo sólo le interesa por cuanto todo tipo particular de trabajo exige un desarrollo distinto de la capacidad laboral. Cuando su indiferencia respecto al contenido particular del trabajo no le proporciona la facultad de cambiar sin más ni más su capacidad laboral, manifiesta esta indiferencia lanzando a sus reemplazantes, a la generación subsiguiente, de un ramo a otro del trabajo, conforme a las exigencias del mercado. Cuanto más desarrollada está la producción capitalista en un país, tanto mayor es la versatilidad en la capacidad de trabajo, tanto más indiferente el obrero con respecto al contenido particular de su trabajo y tanto más fluido el movimiento del capital, que pasa de una esfera productiva a la otra. La economía clásica presupone como axiomas la versatilidad en la capacidad de trabajo y la fluidez del capital, y tiene razón en la medida en que es ésta la tendencia del modo capitalista de producción, la cual se impone inexorablemente pese a todos los obstáculos que en gran parte él mismo se crea. Para exponer en su pureza las leyes de la economía política se prescinde de las fricciones, así como en la mecánica pura se dejan de lado las fricciones particulares que en cada caso particular de su aplicación es necesario superar”

(Karl Marx en EL CAPITAL, LIBRO I, CAPÍTULO VI INÉDITO)

[vía pablo lovizio]

hay un ciclo (inmanente) que va de la alegría a la tristeza (y viceversa)
y un ciclo (trascendental) que va de la ilusión a la desilusión (y viceversa)

hay que explorar la diagonal que va de la alegría a la ilusión (y viceversa)

esa diagonal es la prefiguración

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