“Para que los elementos ‘mutantes’, subversivos, que introducen la perturbación, para que los espacios de autonomía y autodeterminación local frente al régimen del valor mercantil puedan alcanzar su objetivo, han de llevar como inclinación fundante de su ser, como necesidad de su devenir, precisamente la totalidad, el impulso a la reconfiguración del orden del sistema termodinámico, de la naturaleza general y total del poder social, desde el mismo momento en que empiezan su andar local y aislado. Sólo esas perturbaciones dentro de la infinidad que pueden darse y sólo unas cuantas de la infinidad de las primeras que han de persistir, tienen la posibilidad (sí, sólo la posibilidad, ni siquiera la inevitabilidad) de ser más que un testimonio local, y de provocar una disfunción irreversible que cambie la naturaleza del orden social general del poder. Sólo las perturbaciones que llevan como destino irrenunciable la organización total y general de la vida son capaces de verse a sí mismas en las demás perturbaciones y, por tanto, de intercomunicarse con el resto de las experiencias autodeterminativas locales como necesidad apremiante, como obligación para existir”

Álvaro García Linera
Forma Valor y Forma Comunidad
Comuna/Muela del Diablo Editores/CLACSO
2009

Ciudad Futura, organización política de Rosario fundada por los movimientos sociales Giros y 26 de Junio, se concibe a sí misma como un Partido de Movimiento, que interviene en el plano electoral (obteniendo en las elecciones de 2015 casi 90.000 votos y 3 concejales) pero tiene su centralidad en los proyectos prefigurativos, esto es, en experiencias concretas que, a través de la autoorganización, transforman zonas de la ciudad. La prefiguración es el modo de ir construyendo, aquí y ahora, la Ciudad Futura que soñamos para el mañana.

 

aquí algunos enlaces para conocer más sobre estos proyectos:

 

>> ETICA

En Nuevo Alberdi diseñamos un nuevo modelo educativo para que pibes y adultos puedan terminar la secundaria y construir así un futuro distinto al impuesto, apostando a una educación crítica y de calidad. ETICA es el nombre de la primera materialización de esa nueva institucionalidad. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/escuela.etica/?fref=ts

 

>> Bachillerato Popular Tablada

Escuela secundaria de gestión social fundada por el Movimiento 26 de Junio en el Barrio de Tablada.

fb: https://www.facebook.com/bachi.tablada/?fref=ts

 

>> Tambo La Resistencia

En 2010 salvamos el último tambo de Rosario, el Tambo La Resistencia. Potenciamos su producción de materia prima y montamos una fábrica de quesos y dulce de leche para agregar valor en origen. La Resistencia es el nombre que le pusimos a nuestra primera unidad productiva es a su vez la demostración concreta de que las ciudades pueden producir alimentos para sus habitantes. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/TamboLaResistencia/?fref=ts

 

>> Misión Anti Inflación

Para afrontar la suba desmedida de precios creamos la Misión Anti inflación, un sistema de consumo colaborativo de relación directa entre productor y consumidor, del que participan más de 600 hogares, que permite ahorrar hasta un 40 por ciento en nuestras compras. Misión Anti Inflación es el nombre que le pusimos a este proyecto que muestra día a día que en la unión está la fuerza, y en la organización el método para empezar a resolver problemas tan estructurales como el de la suba abusiva de precios. Es la forma que encontramos para superar la denuncia, para HACER hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb: https://www.facebook.com/misionantiinflacion/?fref=ts
web: http://www.misionantiinflacion.com.ar/

 

>> Distrito Siete

Distrito Sie7e es el proyecto cultural del Movimiento Giros y el Partido para la Ciudad Futura uniéndose con la sala cultural Mano a Mano.”

fb: https://www.facebook.com/distritosie7e/?fref=ts

 

>> Ciudad Futura

Esto no es un partido político más. Esto es un proyecto colectivo. Son 10 años de construir hoy, la ciudad que queremos para mañana. Eso es #CiudadFutura

fb:
https://www.facebook.com/juanmonteverdeconcejal/?fref=ts
https://www.facebook.com/frenteciudadfutura/?fref=ts
https://www.facebook.com/movimientogiros/?fref=ts
https://www.facebook.com/m26junio/?fref=ts

web:
la historia de Ciudad Futura http://www.callesganadas.com.ar/

el presente de Ciudad Futura http://ciudadfutura.com.ar/

01. Qué

Sostengo la edición física entre mis manos. Es un disco. Se llama La flor salvaje. Contiene 10 canciones, sostenidas en la guitarra acústica y la voz y pocos, muy pocos, instrumentos más. Es el séptimo disco de Juani. El primero en el que agrega, en la firma, su apellido. Así que también podemos decir que “La Flor Salvaje” es el primer disco de Juani Favre.

02. Quién

Acá por suerte encuentro una ayuda inesperada. Son las palabras de un filósofo que, con mínimas alteraciones, dice lo que yo mismo –imagino- quería decir sobre la cuestión: “Es curioso lo de cantar en nombre propio, porque no se canta en nombre propio cuando uno se considera como un yo, una persona o un sujeto. Al contrario, un individuo adquiere un auténtico nombre propio al término del más grave proceso de despersonalización, cuando se abre a las multiplicidades que le atraviesan enteramente, a las intensidades que le recorren. El nombre como aprehensión instantánea de tal multiplicidad intensiva es lo contrario de la despersonalización producida por la historia de la música, es una despersonalización de amor y no de sumisión. Se canta desde el fondo de lo que no se conoce, desde el fondo del propio subdesarrollo. Uno se ha convertido entonces en un conjunto de singularidades libres, nombres y apellidos, uñas, cosas, animales y pequeños acontecimientos: lo contrario de una vedette.”

03. Cómo

Un conjunto de singularidades libres entonces. Pequeños acontecimientos. Aprehensión instantánea de una multiplicidad intensiva. ¿Y cómo se compone un disco así? No es tan difícil comprenderlo si se piensa en términos de viaje. Este es un disco de recorridos, de caminos nocturnos y senderos luminosos. Hace ya varios años que Juani viaja por diferentes países de Latinoamérica. Canta y escucha. Todo a compartir. ¿Y de qué está hecho un viaje si no es de experiencias de diferente orden e intensidad (la “multiplicidad intensiva”), de pequeños acontecimientos, de singularidades libres con las que trabar un intercambio a la vera del camino? Resta la “aprehensión instantánea”, el momento en el que un subconjunto parcial de esas marcas se descubren puestas juntas, se componen, en una canción. ¿Será ese el ‘método’ de Juani? Posiblemente no. Quizá sea algo más inaprehensible que eso. O menos. Pero la ‘ingeniería inversa’, no a pesar sino precisamente por ser equívoca, puede quizá también funcionar como crítica musical. En todo caso, es lo que me represento cuando escucho estas canciones. Una trama de marcas. De movimientos y de vínculos. De presencias y de ausencias. De dolores y placeres. Dudas y convicciones. De futuros presentes y presentes pasados.

04. Cuándo

Y esa mezcla de temporalidades quizá sea otro punto desde el cual escuchar este disco. Y quizá ofrecer una respuesta posible a la aparente paradoja de que un disco con elementos sonoros tan escasos como esenciales resulte tan rico en variaciones y matices. Porque así como son muchos los caminos y las experiencias que dejaron sus marcas en las canciones, también son muchas las temporalidades de las que provienen. Porque resuena la tradición, las formas ‘folklóricas’, retomadas de modo siempre diferente, los presentes pasados. Y resuena la experimentación sonora y compositiva, los futuros presentes. Y allí incluso deja su marca sutil la producción, que elude las marcas más obvias, que podrían obstruir este disco cantado en nombre propio, para malearse sutilmente allí donde menos se la espera. Y también hay heterogeneidad de tiempos subjetivos en juego. Porque Juani retoma canciones de discos previos, es decir, de momentos vitales anteriores, más pasados presentes, que aquí revelan nuevas aristas y potencias en la nuda vida sonora que domina el disco. Y en ese punto uno puede pensar que en el disco se pone en juego cierta madurez. Una madurez nueva, con mucho camino por delante, pero que ya no tiene sólo futuro, que cuenta con un pasado en el que apoyarse y poder recrear.

05. Por qué

Las intenciones nunca son del todo claras. Ni siquiera las propias. Quizás siempre estén sobredeterminadas. Y uno sólo acceda a conocer puntas de icebergs de se desplazan sin percepción ni regulación. Así que si todo lo anterior fue especulativo, lo que sigue lo será más aún. Pero si “La Flor Salvaje” puede reconocerse como un disco íntimo, un disco con el que rápidamente el oyente puede establecer una relación de intimidad, es porque en última instancia, ¿no es en cierto sentido isomorfo al modo más espontáneo con el que uno intenta, fallidamente por supuesto, aprehender la propia vida? ¿No están ahí las mezclas de temporalidades, los recuerdos, las percepciones y los proyectos, todo junto y al mismo tiempo? Los pequeños acontecimientos. Los caminos y las experiencias. Todas esas marcas que a veces se dejan ordenar y a veces no. Quizá la cosa pase por ahí. El disco presenta la posibilidad de una aprehensión estética, musical, de una vida. Sin eludir penas ni incertidumbres. Sin pretensión de totalidad. Dejando puntos de apertura. Momentos inacabados. Como para señalar que la vida sigue. Que habrá nuevos viajes. Y nuevos encuentros. Y, felizmente, nuevas canciones y nuevos discos de Juani.

 

[originalmente publicado en Rosario Indie]

“¿Cómo formular una epistemología de la revuelta? ¿Cómo se produce el conocimiento en los procesos de lucha de clases? Comentando cuidadosamente a Lenin, a Marx, a Clausewitz, Jacoby estudia el pasaje de la historia de las primeras rebeliones proletarias a la revolución de 1917. Puntualmente, la Comuna de París de 1871, su fracaso, su recuperación posterior por la teoría leninista y el análisis del uso de las lecciones que esa derrota dejó como estrategia para la revolución bolchevique. Haciendo eje en los escritos de Lenin (La guerra y la socialdemocracia en Rusia o Las enseñanzas de la Comuna entre varios otros), Jacoby desarrolla la hipótesis de que la guerra imperialista entre los países se transformará en guerra civil, como acceso de las clases oprimidas al saber revolucionario y al armamento, frente al debilitamiento de las burguesías dominantes. “Un ejército revolucionario nacería desde el interior de la crisis del ejército imperialista”. La revolución, imprevisible, de 1917 fue posible, así, “contra todos los vaticinios eruditos”. Pero es más que el vaticinio: “Toda experiencia es construida a través de un proceso teórico-práctico”, dice Jacoby. “Para que el fenómeno comunero se convirtiera en una experiencia fue necesaria cierta desagregación de sus elementos y una selección de esos aspectos por medio de instrumentos teóricos adquiridos, el intento de articularlos en un modelo configurado a partir de la teoría preexistente y el descubrimiento de cierta desacomodación o nivel de incongruencia entre los hechos observados y el esquema teórico. Por último, se produjo una reestructuración de la teoría”. Hay un movimiento incesante de constitución de los conceptos, así como del objeto que ellos definen, “al ritmo de la lucha de clases”. La revolución necesita poner en funcionamiento una máquina comunicativa, simplificando conceptos y divulgándolos, para que “el modelo de la realidad, convertido en estrategia, se materialice como revolución real”.”

 

Irina Garbatzky
Una epistemología de la revolución
El asalto al cielo, de Roberto Jacoby, Buenos Aires, Mansalva, 2014.

http://bazaramericano.com/resenas.php?cod=549&pdf=si

En Lend dejaron cesante a un cartero, que durante años no repartió todas las cartas de las que sospechaba noticias tristes ni, como es natural, todas las esquelas que recibía, sino que las quemaba en su casa. Finalmente, el Correo hizo que lo internaran en el manicomio de Scherrnberg, donde, con uniforme de cartero, va de un lado a otro repartiendo continuamente cartas, que echa en un buzón colocado expresamente para ello por la administración del manicomio en uno de los muros del manicomio, y que están dirigidas a los demás pacientes. Inmediatamente después de ser internado en el manicomio de Scherrnberg, el cartero pidió su uniforme de cartero, según se dice, para no tener que volverse loco.

[Thomas Bernhard. “El imitador de voces”. 1978]

Un hombre de Augsburgo fue internado en el manicomio de Augsburgo sólo porque, durante toda su vida, afirmó en cualquier ocasión que lo último que dijo Goethe fue mehr nicht! (¡más no!) y no mehr Licht! (¡más luz!), lo que, con el tiempo y a la larga, acabó por atacar los nervios de tal modo a todas las personas que tenían relación con él, que se pusieron de acuerdo para conseguir el internamiento en el manicomio de aquel augsburgués obsesionado de forma tan desgraciada por su tesis. Seis médicos se negaron a internar en el manicomio al desgraciado, pero el séptimo dispuso su ingreso inmediatamente. Este médico, como he sabido por el Frankfurter Allgemeine Zeitung, ha sido galardonado por ello con la medalla de Goethe de la ciudad de Fráncfort.

[Thomas Bernhard. “El imitador de voces”. 1978]

Mi relación con Deleuze no puede describirse en términos de influencia. Deleuze, en efecto, no ha jugado ningún papel en la constitución de mis intereses, de mis maneras de sentir y de mi manera de problematizar objetos de reflexión. Durante mucho tiempo, le leí muy poco y no le comprendí en absoluto : comprender a un autor, para mí, quiere decir estar en disposición de hacer algo con lo que él dice, reapropiármelo y reinventarlo. No son conceptos lo que uno trata de reapropiarse. Digan lo que digan Deleuze y Foucault, los conceptos no son herramientas. Se supone que una herramienta puede servir idénticamente a cualquiera pero las herramientas de los filósofos no sirven realmente sino a ellos : la perfecta vacuidad de tantos escritos que « utilizan » las « herramientas » dejadas por Deleuze, Foucault, Althusser o Derrida nos instruye sobre esto todos los días. Los conceptos son más bien maneras de hacer una relación del terreno, de trazar las líneas entre tal y tal punto, de dibujar un territorio. Materializan por tanto antes que nada maneras mismas de « ir » a un terreno, de ligar el trabajo de las palabras sobre las palabras mismas al dibujo de ese « exterior » de ese otro de sí mismas que las palabras convocan. La manera de Foucault que penetra en el corazón de cierta división de la experiencia sensible a través del corte entre la biblioteca y el archivo, que alcanza los decorados, los ruidos y las heridas del mundo social a través de eso que los papeles amarillentos dejan percibir como sabor sensible y como potencia operativa de las palabras que describen, clasifican y ordenan, es una manera de hacer conceptos que puedo apropiarme. Corresponde a mi propia sensibilidad que privilegia el corte, la distancia, la atención a la configuración de un paisaje conceptual y vivido, el sentimiento de lo que las palabras sin espesor hacen a las cosas llamadas concretas. Sin embargo el caminar de Deleuze, su manera de operar una coalescencia entre las grandes palabras de la metafísica y los monstruos que pueblan los sueños, los mitos y los monstruos, de arrastranos en la potencia de la Vida, definen un imaginario metafísico en el que no puedo entrar. Finalmente, me acerqué a Deleuze por el apremio de otros : aquellos que, tras la muerte de Deleuze, pidieron a no-deleuzianos o a anti-deleuzianos que contribuyeran a evaluar su pensamiento – esto es, desde mi punto de vista, a abrirlo ; y los estudiantes que me pidieron que « dirigiera » tesis sobre un autor que ellos habían leído más que yo. A partir de ahí me vi obligado a entrar en diálogo con el pensamiento de Deleuze. Resumiré este diálogo así : Deleuze está para mí en el rango de los filósofos que han querido ampliar la filosofía, dar un papel constructivo a lo que se suele llamar sus objetos, hacer entrar y situar en su corazón su afuera mismo. Él define por tanto una referencia esencial para mi tentativa que es más bien, a la inversa, hacer salir la filosofía de sí misma, incluir sus trayectos, sus proposiciones, sus argumentos y sus descripciones en la topografía de un territorio ampliado de las invenciones del pensamiento en la que ellas encuentran frases de escritores, montajes de cineastas, pero también invenciones de lenguaje y de pensamiento por las que aquellos que no están contados como pensadores se prueban en su ejercicio. En el punto de encuentro de estas dos tentativas – cuya amplitud no es evidentemente comparable -, hay ciertos dominios y ciertas operaciones privilegiadas : especialmente las operaciones de alteración, de desfiguración, de indiferenciación que componen el dominio del arte y de la experiencia estética en el régimen estético del arte. Como lo decía más arriba, yo trato de describir esas operaciones en términos de invención, de creación de modos de visibilidad, de constitución de nuevas maneras de ser afectados, etc., mientras que Deleuze hace viajar esas operaciones entre el dominio de la etología y el de la metafísica. Describir la doble lógica narrativa de Proust, la « fábula contrariada » de las películas de Hitchcock o las operaciones de la visibilidad de la pintura de género en el siglo XIX, es entonces para mí confrontar esos análisis de esas operaciones a los de los devenires y las metamorfosis de Deleuze. Deleuze es así para mí una referencia esencial no porque me proveería de herramientas a utilizar, sino porque me permite comprender lo que yo hago con los mismos “objetos” que él, qué mundo construyo para ellos: no el de la manifestación de la potencia excedente de la vida sino el de la verificación de la igualdad de las inteligencias.


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Son canciones frágiles y entrañables. Compuestas en esa zona de la experiencia vital en la que el presente se pliega con el pasado. Canciones hechas de reminiscencias y añoranzas. Porque así como se puede “sufrir de reminiscencias” es posible también encontrar gozosamente en el recuerdo la marca de lo que somos, de lo que estamos dejando de ser, de aquello en lo que nos estamos convirtiendo. Y encontrar algo más en ese devenir. En el río que corre. Todo lo que te gustó nunca va a regresar. Todo lo que te flasheó ya no va a ser igual. Pero quedan huellas, que la memoria recompone. Como cuando hablamos de “lo infantil”. Señal de que ya no habitamos la infancia. Pero hay retornos. Hay muchas claves en estas canciones de esos retornos para los que nacimos entre mediados de los setenta y mediados de los ochenta. Permitir que la nave sea capturada, para recuperarla luego y así duplicar el poder de fuego. Encontrar un amigo con el que luchar juntos. Aunque en el momento final el amor nos separe otra vez. Sentir la desolación, el modo en el que una forma singular forma de mostrar la vida en la ciudad se cuela inesperadamente en la fábrica industrial de las imágenes en movimiento. Decía que son canciones de retorno. Compuestas como se componen los recuerdos. De hechos menores, cotidianos. Pero que por razones contingentes, y muchas veces ilegibles, dejan las persistencias con las que se traman los sentidos.

franco ingrassia
23.10.15

karl marx
“Así como a los poseedores de mercancías el valor de uso de las mismas sólo les interesa en cuanto depositario de su valor de cambio, a los capitalistas sólo les interesa el proceso laboral en cuanto vehículo y medio del proceso de valorización. Dentro incluso del proceso de producción — en la medida en que es un proceso de valorización — los medios de producción continúan siendo un simple valor monetario, sin que importe cuál es la forma material particular, el particular valor de uso en que este valor de cambio se representa; exactamente al igual que dentro de ese proceso el trabajo mismo cuenta no como actividad productiva que tiene un carácter útil determinado, sino como sustancia creadora de valor, como trabajo social en general que se objetiva y en el cual únicamente interesa un elemento: su cantidad. Para el capital, pues, cada rama particular de la producción no es más que una esfera particular donde se invierte dinero para convertirlo en más dinero, para conservar y aumentar el valor existente o para apropiarse de plustrabajo. En cada esfera particular de la producción es diferente el proceso de trabajo, y también lo son, por tanto, los factores de ese proceso. Con husos, algodón e hilanderos no se hacen botas. Pero la inversión de capital en esta o aquella rama de la producción; las cantidades en que el capital total de la sociedad se distribuye entre las diferentes esferas de la producción, y por último la proporción en que emigra de una esfera a otra, todo ello está determinado por la proporción variable en que la sociedad necesita los productos de esas ramas particulares de la producción, esto es, de los valores de uso de las mercancías creadas por aquéllas; aun cuando, en efecto, únicamente se paga el valor de cambio de una mercancía, se la compra exclusivamente por su valor de uso. (Como el producto inmediato del proceso de producción es mercancía, el capitalista sólo puede realizar el capital que al término del proceso exista bajo la forma de mercancía, y por tanto sólo puede realizar la plusvalía contenida [en] el mismo, en la medida en que encuentre compradores para sus mercancías). El capital empero, en sí y para sí es indiferente respecto a la particularidad de cada esfera de producción, y sólo la mayor o menor dificultad en la venta de las mercancías de esta o aquella rama productiva determinará dónde se invierte aquél, cómo se invierte y en qué medida pasará de una esfera a otra de la producción o se modificará su distribución entre las diversas ramas productivas. En la realidad esta fluidez del capital tropieza con fricciones, que no es del caso examinar aquí en detalle. Pero corno veremos más adelante, por un lado se procura los medios para superar esas fricciones, en cuanto derivan únicamente de la naturaleza inherente a la relación de producción; por otra parte, con el desarrollo del modo de producción que le es característico, el capital echa a un lado todos los impedimentos legales y extraeconómicos que dificultan su libertad de movimientos entre las diversas esferas de la producción. Ante todo, abate todas las barreras legales o tradicionales que le impiden adquirir a su arbitrio tal o cual tipo de capacidad de trabajo, o apropiarse a voluntad de este o aquel género de trabajo. Por lo demás, aunque la capacidad de trabajo posee una forma peculiar en cada esfera particular de producción — como capacidad para hilar, hacer calzado, forjar, etc. — y por consiguiente para cada esfera particular de la producción se requiere una capacidad de trabajo que se ha desarrollado unilateralmente, una capacidad de trabajo especial, esa misma fluidez del capital implica su indiferencia con respecto al carácter particular del proceso laboral del que se apropia, la misma fluidez o versatilidad en el trabajo, y en consecuencia en la aptitud que tiene el obrero de emplear su capacidad de trabajo. Veremos que el mismo modo de producción capitalista crea esos obstáculos económicos que se oponen a su propia tendencia, pero que quita de en medio todas las trabas legales y extraeconómicas que se alzan contra esa versatilidad. Así como al capital, en cuanto valor que se valoriza a sí mismo, le es indiferente la forma material particular que reviste en el proceso laboral — trátese de una máquina de vapor, un montón de estiércol o seda — , al obrero le es igualmente indiferente el contenido particular de su trabajo. Su trabajo pertenece al capital, no es más que el valor de uso de la mercancía que el obrero ha vendido, y la ha vendido únicamente para apropiarse de dinero y, mediante éste, de medios de subsistencia. El cambio en el género de trabajo sólo le interesa por cuanto todo tipo particular de trabajo exige un desarrollo distinto de la capacidad laboral. Cuando su indiferencia respecto al contenido particular del trabajo no le proporciona la facultad de cambiar sin más ni más su capacidad laboral, manifiesta esta indiferencia lanzando a sus reemplazantes, a la generación subsiguiente, de un ramo a otro del trabajo, conforme a las exigencias del mercado. Cuanto más desarrollada está la producción capitalista en un país, tanto mayor es la versatilidad en la capacidad de trabajo, tanto más indiferente el obrero con respecto al contenido particular de su trabajo y tanto más fluido el movimiento del capital, que pasa de una esfera productiva a la otra. La economía clásica presupone como axiomas la versatilidad en la capacidad de trabajo y la fluidez del capital, y tiene razón en la medida en que es ésta la tendencia del modo capitalista de producción, la cual se impone inexorablemente pese a todos los obstáculos que en gran parte él mismo se crea. Para exponer en su pureza las leyes de la economía política se prescinde de las fricciones, así como en la mecánica pura se dejan de lado las fricciones particulares que en cada caso particular de su aplicación es necesario superar”

(Karl Marx en EL CAPITAL, LIBRO I, CAPÍTULO VI INÉDITO)

[vía pablo lovizio]

hay un ciclo (inmanente) que va de la alegría a la tristeza (y viceversa)
y un ciclo (trascendental) que va de la ilusión a la desilusión (y viceversa)

hay que explorar la diagonal que va de la alegría a la ilusión (y viceversa)

esa diagonal es la prefiguración

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