01. Qué

Sostengo la edición física entre mis manos. Es un disco. Se llama La flor salvaje. Contiene 10 canciones, sostenidas en la guitarra acústica y la voz y pocos, muy pocos, instrumentos más. Es el séptimo disco de Juani. El primero en el que agrega, en la firma, su apellido. Así que también podemos decir que “La Flor Salvaje” es el primer disco de Juani Favre.

02. Quién

Acá por suerte encuentro una ayuda inesperada. Son las palabras de un filósofo que, con mínimas alteraciones, dice lo que yo mismo –imagino- quería decir sobre la cuestión: “Es curioso lo de cantar en nombre propio, porque no se canta en nombre propio cuando uno se considera como un yo, una persona o un sujeto. Al contrario, un individuo adquiere un auténtico nombre propio al término del más grave proceso de despersonalización, cuando se abre a las multiplicidades que le atraviesan enteramente, a las intensidades que le recorren. El nombre como aprehensión instantánea de tal multiplicidad intensiva es lo contrario de la despersonalización producida por la historia de la música, es una despersonalización de amor y no de sumisión. Se canta desde el fondo de lo que no se conoce, desde el fondo del propio subdesarrollo. Uno se ha convertido entonces en un conjunto de singularidades libres, nombres y apellidos, uñas, cosas, animales y pequeños acontecimientos: lo contrario de una vedette.”

03. Cómo

Un conjunto de singularidades libres entonces. Pequeños acontecimientos. Aprehensión instantánea de una multiplicidad intensiva. ¿Y cómo se compone un disco así? No es tan difícil comprenderlo si se piensa en términos de viaje. Este es un disco de recorridos, de caminos nocturnos y senderos luminosos. Hace ya varios años que Juani viaja por diferentes países de Latinoamérica. Canta y escucha. Todo a compartir. ¿Y de qué está hecho un viaje si no es de experiencias de diferente orden e intensidad (la “multiplicidad intensiva”), de pequeños acontecimientos, de singularidades libres con las que trabar un intercambio a la vera del camino? Resta la “aprehensión instantánea”, el momento en el que un subconjunto parcial de esas marcas se descubren puestas juntas, se componen, en una canción. ¿Será ese el ‘método’ de Juani? Posiblemente no. Quizá sea algo más inaprehensible que eso. O menos. Pero la ‘ingeniería inversa’, no a pesar sino precisamente por ser equívoca, puede quizá también funcionar como crítica musical. En todo caso, es lo que me represento cuando escucho estas canciones. Una trama de marcas. De movimientos y de vínculos. De presencias y de ausencias. De dolores y placeres. Dudas y convicciones. De futuros presentes y presentes pasados.

04. Cuándo

Y esa mezcla de temporalidades quizá sea otro punto desde el cual escuchar este disco. Y quizá ofrecer una respuesta posible a la aparente paradoja de que un disco con elementos sonoros tan escasos como esenciales resulte tan rico en variaciones y matices. Porque así como son muchos los caminos y las experiencias que dejaron sus marcas en las canciones, también son muchas las temporalidades de las que provienen. Porque resuena la tradición, las formas ‘folklóricas’, retomadas de modo siempre diferente, los presentes pasados. Y resuena la experimentación sonora y compositiva, los futuros presentes. Y allí incluso deja su marca sutil la producción, que elude las marcas más obvias, que podrían obstruir este disco cantado en nombre propio, para malearse sutilmente allí donde menos se la espera. Y también hay heterogeneidad de tiempos subjetivos en juego. Porque Juani retoma canciones de discos previos, es decir, de momentos vitales anteriores, más pasados presentes, que aquí revelan nuevas aristas y potencias en la nuda vida sonora que domina el disco. Y en ese punto uno puede pensar que en el disco se pone en juego cierta madurez. Una madurez nueva, con mucho camino por delante, pero que ya no tiene sólo futuro, que cuenta con un pasado en el que apoyarse y poder recrear.

05. Por qué

Las intenciones nunca son del todo claras. Ni siquiera las propias. Quizás siempre estén sobredeterminadas. Y uno sólo acceda a conocer puntas de icebergs de se desplazan sin percepción ni regulación. Así que si todo lo anterior fue especulativo, lo que sigue lo será más aún. Pero si “La Flor Salvaje” puede reconocerse como un disco íntimo, un disco con el que rápidamente el oyente puede establecer una relación de intimidad, es porque en última instancia, ¿no es en cierto sentido isomorfo al modo más espontáneo con el que uno intenta, fallidamente por supuesto, aprehender la propia vida? ¿No están ahí las mezclas de temporalidades, los recuerdos, las percepciones y los proyectos, todo junto y al mismo tiempo? Los pequeños acontecimientos. Los caminos y las experiencias. Todas esas marcas que a veces se dejan ordenar y a veces no. Quizá la cosa pase por ahí. El disco presenta la posibilidad de una aprehensión estética, musical, de una vida. Sin eludir penas ni incertidumbres. Sin pretensión de totalidad. Dejando puntos de apertura. Momentos inacabados. Como para señalar que la vida sigue. Que habrá nuevos viajes. Y nuevos encuentros. Y, felizmente, nuevas canciones y nuevos discos de Juani.

 

[originalmente publicado en Rosario Indie]

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