es lunes por la noche

vuelvo a mi casa
con los límites y logros
de la jornada de trabajo
traducidos homogéneamente
en el cuerpo como cansancio

en un auto estacionado
veo de espaldas
a dos hombres jóvenes
inmóviles
mirando algo
en un blackberry

al acercarme
comienzo a ver
que tienen máscaras:
uno la de jason, el de viernes 13
el otro la de un demonio de algún tipo

mientras me alejo
de la inconcebible escena
pienso en que nunca podré reconstruir
la cadena de sucesos
que la preceden

sólo tuve acceso a ese fragmento,
un pequeño recordatorio:

de la labilidad de los mundos
cotidianos, razonables, habituales
en los que vivimos

de que a cada paso es posible
para el que no busca
encontrar una grieta

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