2014-10-15 18_13_17-ENCICLOPEDIA OLIVEROS _ Una colección que reúne la selección de obras individual

Las prácticas artísticas y las prácticas clínicas se traman entre sí en procesos complejos e inanticipables hechos de convergencias y paralelismos, mutuas potenciaciones y aperturas, reenvíos y traducciones. Pensando más allá de instrumentalizaciones como la del “arteterapia” –donde ciertas actividades pseudoartísticas intentan presentarse como medios para lograr un fin clínico- es posible reconocer entrecruzamientos no jerarquizados entre el universo estético y el mundo de la clínica mediante la lógica común de la invención en singularidad. La clínica, entendida como el conjunto de intervenciones orientadas a acompañar el desarrollo de la autonomía subjetiva será el resultado de invenciones, siempre singulares. El arte, entendido como el conjunto de intervenciones orientadas a la producción de experiencias perceptivas/sensibles inéditas será también el resultado de invenciones, siempre singulares. El clínico se interesa por esa capacidad del artista para producir configuraciones sensibles. Las decisiones implicadas (¿policromatismo o monocromía?, ¿figuración o abstracción?, ¿perspectiva única o múltiple?, ¿gran escala o miniaturización?, ¿interiorización o expansividad?, etc) y los procedimientos requeridos. Lee allí capacidades crecientes de deconstrucción y reconstrucción de las imágenes que forman parte de un mundo subjetivo. Detecta allí elementos plausibles de ser resingularizados en tanto operadores para la construcción de formas de vida. Asimismo, el desarrollo de la experiencia clínica, en su reapertura del campo de las posibilidades existenciales, puede obrar como condición de posibilidad para que alguien –si reconoce allí su deseo- pueda ligarse al campo y a las prácticas del arte, pensándose como artista. La producción de subjetividad, la capacidad de interrumpir circuitos de repetición que muchas veces cobran estatuto de destino en la vida de las personas, implica con frecuencia el desarrollo de nuevas formas de ver, imaginar y representar el mundo, procesos que el arte adquieren toda su centralidad. Por su parte, la producción estética implica con frecuencia, de uno u otro modo, una dimensión relacional, sociosubjetiva, sea en la escena de la producción o en la de la recepción de la obra. Dimensión relacional que en la clínica adquiere toda su centralidad. Y al tratarse de experiencias sostenidas en dinámicas de invención singular, la vinculación entre arte y clínica pasa, más que por presuposiciones generalizantes, por la posibilidad de establecer diálogos y lecturas compartidas. Hay una lectura posible de la producción estética en términos de los recursos subjetivos implicados en su despliegue. Hay una lectura posible de la producción de subjetividad en términos de las nuevas posibilidades estéticas que habilita. No necesitan ser lecturas coincidentes u homogéneas. Alcanza con que resulten mutuamente fecundas.

Franco Ingrassia

Mayo de 2014

[texto publicado en el catálogo de Enciclopedia Oliveros. Una colección que reúne la selección de obras individuales de más de 50 artistas que han pasado por el dispositivo del Taller de Arte de la Colonia Psiquiátrica de Oliveros a lo largo de los últimos 15 años. más información aquí]

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