todo el resto“Si es posible argumentar que los noventa es algo que nos pasó y no deja de pasarnos, se debe a ese orden de posibles, a esa pulsión que nos indica siempre la necesidad y búsqueda de una nueva mirada, porque justamente lo que aparece allí es que la mirada sobre los noventa no es ya nunca una mirada sobre el pasado, sino sobre nuestra actualidad, sobre nuestra forma de intervenir hoy en la experiencia de nuestras vidas y en sus resignificaciones.”

Todo lo que hay se articula con no hay nada, porque no cristalizan como figuras de enunciación congeladas en una regla de oposición, sino que incitan ritualidades discursivo-estéticas que permiten la coalescencia de tales expresiones (que a la vez son experiencias). Los años noventa enfrentaron a quienes allí estuvimos (sobre todo durante la adolescencia) a una sensación de no hay nada, pero que en ningún momento dejó de inspirar ese todo lo que hay. Pues sobre los restos se erigió una estética generacional, una forma diferente al discurso heredado de ver y comprender las cosas. Puede decirse que siempre fuimos punk pero en los noventa ya no se trataba de no hay futuro -ni siquiera de una obturación del pasado y de la memoria-, más bien, como sostengo desde el comienzo, de una experiencia y una ritualidad de temporalidad. Todo lo que hay/ y no hay nada -al igual que el pasado, el presente o el futuro- se transmitían como posibilidades narrativas que impregnaban y cimentaban el discurso de una década que aún hoy persiste como metamorfosis de sus distintos y singulares relatos.”

Esteban Dipaola
Todo el resto. Estética y pulsión de los años 90.
Pánico el pánico. Buenos Aires. 2012.

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