Archivos para el mes de: julio, 2014

Me-ti dijo: Todo maestro tendrá que aprender a suspender la enseñanza cuando llegue el momento. Es un arte difícil. Son muy pocos los que saben retirarse a tiempo, para dar paso a la realidad. Son muy pocos los que reconocen el instante en que ha terminado la misión de enseñar. Indudablemente, es difícil ser simple espectador cuando los discípulos, a quienes hemos tratado de ahorrarles los errores en que nosotros mismos hemos incurrido alguna vez, vuelven a cometerlos. No poder dar un consejo puede ser tan angustioso como no recibirlo.

Bertolt Brecht
Me-ti. El libro de las mutaciones.
1936(?)

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El matemático Ta trazó una figura muy irregular e invitó a sus alumnos a calcular su superficie. Los alumnos dividieron la figura en triángulos, rectángulos, círculos y otras figuras de superficie calculable; pero ninguno pudo obtener la superficie con exactitud. Entonces el maestro Ta tomó una tijera, recortó la figura, la colocó sobre uno de los platillos de una balanza, la pesó y colocó sobre el otro platillo un rectángulo fácilmente calculable. Luego fue recortando el rectángulo hasta que los platillos se equilibraron. Me-ti lo calificó de dialéctico, porque —a diferencia de sus alumnos, que sólo comparaban figura con figura— había considerado la figura a calcular como un trozo de papel con un peso (y de esa manera había resuelto el problema como un problema real, sin tener en cuenta las reglas).

Bertolt Brecht
Me-ti. El libro de las mutaciones.
1936(?)

Escribo después de decidir no entregar un texto casi terminado, correcto, organizado, explicativo sobre la música electrónica en Rosario. Pero ¿porqué habría que aclarar lo que es oscuro para nosotros? Música electrónica en Rosario. Y contada desde adentro. Conociendo a casi todas las personas de las que hablo, sosteniendo un proyecto propio (Audiodélica). Música electrónica en Rosario. El arte de producir cosas complejas con equipos mínimos. Al menos desde el rock.

¿Desde dónde se hace electrónica? “A mí las raves no me interesan”. Enunciado producto de múltiples tergiversaciones periodísticas que aparece atribuido a Martim Arce. Un disco editado, “Detonador”. Otro listo para, “Voy caminando por el centro de mi ciudad con un pad en el bolsillo”. Y uno inédito, de canciones con guitarra acústica y voz.

¿Desde dónde se hace electrónica? Nadie que haya visto en vivo a Sin@psis puede tener alguna duda. Desde el Rock.

Gente que, entre sus 10 discos preferidos los electrónicos estarían, probablemente, en minoría.

La cultura del dance y el mundo académico, otros lugares posibles para la electrónica, no va a ser abordados en este texto. Principalmente, por ignorancia de lo que desde allí pueda estar ocurriendo.

Equipamiento mínimo. Electrónica del tercer mundo. Sin@psis produciendo sucesivas construcciones y deconstrucciones de todos y cada uno de los géneros de la electrónica, pero localizando su centro de operaciones en el drum & bass. “Trémolo Raquídeo”, su primer cd, refleja al infinito la voluntad, infinita también, de querer transitar todos los caminos, los ya recorridos y los que permanecen impensados. Su segundo trabajo fue implacablemente destruido por el virus Chernobyl. Como le pasó a Mateo. Que tuvo que volver a cero. Y reconstruír las profundidades abisales de su electrónica oscura. Había que estar en el Museo (güemes y alvear), viendo y escuchando a este ex Intense Mosh, recitando fragmentos del Necronomicon con la ultraviolencia de una película de animación japonesa como fondo. Mateo deformaba su voz con diferentes efectos. Generaba paredes de ruido con sus gritos. Intensidad y, como punto de partida, una de las cosas más difíciles de lograr en la electrónica: un lenguaje singular.

El primer disco de música electrónica editado en Rosario es “Detonador” de Martim Arce. Consiste en un único track de aproximadamente 58 minutos, con mínimas variaciones. Martim Arce funciona como una antena, captando información y traduciéndola a otro registro. Arce devuelve al medio lo que recibe, transformado en concepto. Dentro de este proceso, los discos ocupan el lugar de soporte. Son medios que sostiene un mensaje. Y el mensaje es la imagen misma del receptor devenida concepto.

¿Demasiado complejo?

En Bs. As. existe un grupo, el Burt Reynolds Ensamble, que editó un disco sin editarlo. Es decir, una caja con arte de tapa, nombre, duración de los temas, etc. Pero sin cd. Se enviaron gacetillas de prensa a todos los medios y, por supuesto, el disco tuvo su presentación oficial con un recital en el Jardín Botánico, con las plantas como único público.

La idea no es nueva. Roberto Jacoby, en pleno auge de los happenings en los ´60, hablaba de generar anti-happenings, enviando gacetillas y fotos falsas a los medios informando de un supuesto happening que habría tenido lugar. Hablaba de “Desplazar el lugar donde acontece el arte a los medios de comunicación”. La representación vacía de un suceso inexistente se constituía en el suceso en sí mismo.

Todas estas estrategias son precursoras de lo que Martim hace.

E inclusive, en un punto, estoy de acuerdo, lo importante son los efectos que algo desencadena. Disparadores.

Martim Arce juega al juego de la provocación. Y la escena electrónica porteña lo recibe con los brazos abiertos.

Más sobre Sin@psis: con influencias de Aphex Twin aún antes de haberlo escuchado, Charles Egg, neuroterrorista electrónico, también trabaja con los conceptos de autenticidad y falsedad. “¿La mentira en el arte es una regla, un recurso o una infracción?”. Pregunta que aparece en el texto que, bajo el nombre de sin@psis figura en el programa del ciclo praXis´99. ¿Regla, recurso o infracción? ¿Qué sería una mentira que opere como una verdad? En un recital, Sin@psis distribuyó otro texto, firmado como “el mentiroso de Charles Egg”. Simultáneamente, en la pantalla se proyectaba un video conteniendo imágenes urbanas, una documentación de un recorrido por el centro, la peatonal Córdoba, hasta San Martín y luego bajando hasta avenida Belgrano. Un ojo motorizado por ese mismo deseo inextinguible de recorrer todos los caminos que adivinábamos en su disco. Una mirada tan fragmentada como los breakbeats con los que estaba (de)construida la música. El registro fílmico de una deriva, ¿es la realidad? ¿Qué tipo de relaciones hay entre los sucesos y sus representaciones? ¿Tengo derecho a decir que la música electrónica puede llegar ser un método de exploración de estos interrogantes?

Si este texto parece críptico, lo lamento, así es el objeto del cual estamos hablando. La música electrónica en Rosario. Tan distinta, por ejemplo, de los círculos snobs de ciudades donde son posibles personajes como Gustavo Cerati. Tan lejos de la lógica que las juventudes de las clases pudientes le imponen en otros lugares. La música electrónica en Rosario. Una serie de resultados íntimos de música de dormitorios. O lavaderos. Elaborados en las horas robadas al trabajo, la facultad o el sueño.

Y hay también un elemento más. Planeta X. El “sello” desde donde se editaron todos estos cds electrónicos. PX somos nosotros mismos. La voluntad de construir denominadores comunes en una época absolutamente adversa a los lazos entre las personas no ordenados por la lógica del capital.

Ciclos de recitales, eventos culturales, una revista y un sello discográfico. Trabajando desde el ´95. Intentando situarse “en los bordes del campo cultural actual”. Cooperativos y autogestivos.

Música electrónica en Rosario. Un reducido grupo de personas que, en completa oposición a las razones oficiales para vivir, se dedica a moldear nuevos sonidos, ritmos, conceptos y relaciones sociales. Que construye experiencias de alteridad.

Según leí hoy en el diario, Roland Barthes dice que “la literatura es un ejercicio de despoder, de debilitamiento y descomposición de las fuerzas que producen valores, identificación. La literatura actúa sobre los discursos de poder descomponiendo sus certidumbres, suspendiendo el valor de sus valores, abriendo vacíos de sentido como para propiciar la invención de algo. Da una especie de golpe de silencio a la habladuría, a la cháchara de cualquier discurso de poder.”  Evidentemente, no todos los escritos designados por los “discursos de poder” como literatura lo son.

Y si algo me interesa en la música electrónica que se hace en Rosario es que, en sus mejores momentos, se acerca peligrosamente a este concepto.

 

Franco Ingrassia. 7/06/99

 

[Audiodélica: Durante el período 93-98 Audiodélica funcionó como un registro de ciertas experiencias sonoras. A partir de este año, el proyecto contempla la edición de una serie de eps, cada uno construido en torno a una técnica o procedimiento específico.]

 

martim arce

 

mateo

 

 lilith’s son >> täter (2000) [disco completo]

 

sin@psis

 

audiodelica

Los experimentos de Brian Eno con la música ambient empezaron a tomar forma en 1975 con la edición de “Discreet Music 1”, una pieza de 30 minutos conformada por la superposición cíclica de dos melodías de diferente duración. El resultado fue una combinación de armónicos mutantes -un moiré: estático y cambiante al mismo tiempo. Como experiencia auditiva traduce esta dualidad en una calma profunda y lentamente envolvente que da la sensación de estar presenciando el desarrollo de un proceso orgánico[1].

Fue esta cualidad orgánica del “movimiento estático” lo que Eno desarrollaría mas tarde en obras posteriores como “Music for Airports” (1978) y “Thursday afternoon” (1985). Todas estas piezas están basadas en sistemas: es decir, las composiciones no están especificadas nota por nota, sino que son el resultado de la utilización de ciertos procesos sobre ciertos materiales sonoros. En este sentido, uno puede considerar a estas obras como emulaciones de los procesos naturales,  acercándose a la idea de John Cage (ver PXnro.6) de “imitar la Naturaleza en sus modos de operación”.

Como muchas de sus piezas de sistemas, “Neroli” es modal. En este caso el modo es el Frigio, cuya segunda disminuida evoca la atmósfera aludida en el título. La combinación de los inusuales intervalos de la escala sugiere una misteriosa ambigüedad tonal. Y esto es enfatizado en “Neroli”, dado que la tónica raramente es tocada, mientras que la quinta es relativamente prominente. Conjuntamente, la tonalidad difuminada y la ausencia de un centro tonal distintivo dan a la pieza un carácter abstracto e incorpóreo. Según el propio Eno: “Quería componer un tipo de música que existiese en el punto de intersección entre la melodía y la textura, y cuya lógica musical fuese lo suficientemente elusiva como para reclamar atención, pero no tan estricta como para demandarla”.

Como con sus otros trabajos en este área, esta obra se aloja en lo puramente atmosférico. Y es en este espacio -“en el límite de lo musical”, como Eno lo describe- que existe la posibilidad de otro tipo de música, y otros tipos de escucha.

 

Por C. S. J., Marzo de 1993

 

[1] De hecho, este disco es frecuentemente usado durante los partos y se ha convertido en la música semipermanente de algunos hospitales maternales. Aparentemente, Eno planea editar una versión extendida para tales usos.

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