18.
Cuando dos cuerpos animados, en un cierto lugar, en un cierto momento, por formas de vida extrañas se encuentran, ellos tienen la experiencia de la hostilidad . Este encuentro no funda ninguna relación, más bien atestigua la no-relación previa . El hostis puede ser identificado y su situación conocida; él mismo no podría ser conocido, es decir, conocido como singular. La hostilidad es precisamente la imposibilidad de conocerse para los cuerpos que no pueden de ninguna manera componerse. Conocida como cosa singular, toda cosa escapa así a la esfera de la hostilidad, volviéndose amiga o enemiga.

19.
Para mí, el hostis es una nada que exige ser aniquilada, ya sea cesando de ser hostil, ya sea cesando de existir.

20.
El hostis puede ser aniquilado, pero la hostilidad, en tanto que esfera, no puede ser reducida en absoluto. El humanista imperial, aquel que se jacta de que «nada de lo humano le es ajeno», nos recuerda únicamente qué esfuerzos fue necesario que hiciera para volverse hasta este punto ajeno a sí mismo.

21.
La hostilidad se practica de forma diversa, con resultados y métodos variables. La relación mercantil o contractual, la difamación, la violación, el insulto, la destrucción pura y simple se ordenan por sí mismas unas junto a las otras: son prácticas de reducción; llegado el caso, uno comprende. Otras formas de hostilidad toman caminos más tortuosos, y por eso, menos aparentes. Así el potlach, los cumplidos, la cortesía, la prudencia, la hospitalidad que uno reconoce más raramente como prácticas de aplanamiento; sin embargo, lo son.

22.
Nada de lo que se recubre habitualmente con el nombre de «indiferencia » existe. O bien una forma-de-vida me es desconocida, en el caso de que no sea nada para mí, ni tan siquiera indiferente. O bien me es conocida y existe para mí como si ella no existiera, en cuyo caso me es simplemente, y con toda evidencia, hostil.

23.
La hostilidad me aleja de mi propia potencia.

24.
Entre las latitudes extremas de la comunidad y de la hostilidad se extiende la esfera de la amistad y de la enemistad. La amistad y la enemistad son nociones éticopolíticas. Que la una y la otra den lugar a intensas circulaciones de afectos, revela únicamente que las realidades afectivas son objetos de arte, que el juego de formas-de-vida puede ser elaborado .

 

[fragmentos extraídos de “Introducción a la guerra civil”, 2001. texto completo aquí]