“La intolerancia hoy día, a juzgar por el elevado número de episodios que conozco, se manifiesta, más que como imposición de un determinado discurso para excluir otros discursos, como rechazo de todo tipo de discursos, como burla del discurso de sí mismo. La perspectiva que ello implica sería, en último término, la de un mundo inarticulado, aunque no silencioso que se manifestase a través del alternarse de pulsiones agresivas y de caídas de tensión, individuales y multitudinarias (……) Hoy, el rechazo de la palabra, la negativa a escuchar, me parece signo de un deseo de muerte. Tender hacia la condición en que nada puede alcanzarnos desde afuera, en que el otro no interviene para desbaratar el estado de plenitud que creemos haber conseguido, significa envidiar la condición de muerto. La intolerancia es aspiración a que ‘el afuera de nosotros’ sea igual a lo que creemos que es ‘el dentro’ de nosotros, es decir, una cadaverización del mundo”.

Ítalo Calvino “Notas sobre el lenguaje político” 

(recopilado en Punto y aparte, de Tusquets, Barcelona, 1995)

subrayado por pablo hupert aquí

 

Anuncios